La noche en que Oaxaca fue rumba y “runk regresivo”


Galería por RD Studio / Rodrigo González

Es bien conocido que  Oaxaca es un semillero de talentos en cualquier disciplina artística, sin embargo, en ocasiones la música queda a la deriva debido a la falta de espacios o el poco ímpetu de gestión de los artistas.

Actualmente, este ámbito (fuera de la música regional) esta empezando a tener un hambre y unas ganas de apropiarse de todos los espacios posibles. Esta vez la cita fue en Txalaparta Hookah Bar. Si no eres de Oaxaca de Juárez podrías preguntarte porque menciono esto. Pues bien, este bar es uno de los más importantes de la ciudad ya que poco a poco se está viviendo una apertura a proyectos independientes, tanto del estado, como del país.

El viernes 27 de febrero, habituales parroquianos del recinto se dieron cita para disfrutar una noche de fiesta, amenizada por los Bernardins, The Byrd Breains y Marco Buonámico.

Con media hora de retraso, Bernardins comenzaron con la velada. Si bien es cierto que esta banda distaba mucho del género musical de los demás proyectos que se esperaban para la noche, por su fino estilo. Desde destellos de brit rock, hasta momentos que evocaban a la oleada regia, todo esto con un sonido definido, sobrio, aguantando el clásico grito de la gente, “¡Ahora una de Zoé!”.

Fueron alrededor de 30 minutos de presentación de Bernardins. De pronto, todo calló, preparándonos para lo que seguía.Estabamos a punto de presenciar un huracán, ya que era el turno de The Byrd Breains, banda conformada por Landa, Berna, Alan y Woolrich.

Algo muy particular pasa con este cuarteto, durante sus presentaciones el ánimo y la energía que imprimen nunca para, no se ven cansados, no se fastidian (mientras que el público reaccione con ellos). El sonido del runk regresivo es un vendaval que no para hasta que los bajas del escenario

El huracan emplumado terminó y The Buonamico’s Band abrió la pista de baile, funk, destellos de reggae y sonido cumbianchón provocó que propios y extraños, en ocasiones desde sus lugares, bailarán sin parar.

Lo que fue evidente fue que poco a poco se está generando, al menos en la ciudad de Oaxaca, un apertura a nuevos ritmos y a que nuevos personajes tomen por asalto el escenario. Nada de egos, nada de personalismos. El único pero de la noche fue que el espacio del bar quedó corto para quienes quisimos disfrutar y bailar, sin embargo, fue una noche muy completa llena de rock, runk regresivo y funk.

 

Previous #FromNrmal - NODO vuelve para seguir alimentando el circuito musical
Next Ceremonia 2016: una cuarta celebración por la música

No Comment

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *