Fotos: Cortesía Bere Rivera

Desde que tenemos memoria, cada último sábado de junio llueve y se respiran atmósferas que deambulan entre momentos soleados, nublados, vientos, humedad y rachas de frío; las calles de los primeros cuadros de la ciudad se paralizan, por lo que se vuelve un día atípico.

Sin embargo, el sábado 25 de junio, en punto de las 4:00 p.m., comenzaron a llegar los asistentes de la Live Ethereal Episodio V al Museo Franz Mayer, en medio de un clima singular y de la travesía que pudo significar llegar al centro de la Ciudad de México.

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Con la luz apagada y recién llegada de Oaxaca, Luisa Almaguer dio inicio al episodo. Apareció en el escenario para cantar y bailar entre los visuales que dibujaban paisajes absurdos y feroces. Luisa, a través de sus canciones, nos habla de otra perspectiva del amor, la erótica, de esos momentos que muchas veces los vivimos a medias luces y en algún espacio aislado del mundo.

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A las 5:50 p.m., Camille Mandoki se apropió del espacio para ejecutar su presentación en un costado del escenario: musicalizó un momento en el que los visuales del Colectivo Alfa/Mu se desarrollaron sin limitaciones. Cabe destacar que una gran parte de su presentación corrió en parte de la improvisación con base en su material discográfico.

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Finalmente a las 5:40 p.m., con la luz apagada y con tres músicos en el escenario, apareció Mercedes Nasta, envuelta en un vestido gris y un peculiar collar de basalto. Nasta salto a nuestros sentidos con música que sonoriza ambientes, un tanto ambigua, líricas que coquetean con jazz y lo experimental, una voz cálida, en momentos un tanto somnolienta, sin duda su música es la sonorización de sueños, misma que dejó al público encantado.

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Aunque pareciera algo peculiar, fuimos consentidos por Danessa 33, quienes se encargaron de darnos amor en forma de helado.

Por su parte, Cervecería Allende llegó con gran selección de algunas de sus cervezas más representativas, mismas que llegaron a la Live Ethereal para ser degustadas por los asistentes, mientras que el sabor de Mostaza se encargó de consentir al talento que hizo posible esta sesión. El estilo, sin duda, lo puso Musthave.

Después de meses de trabajo, estamos muy contentos por lo que fue una tarde un tanto autista, en la que nos reunimos a contemplar y déjamos llevar por lo que tres talentos de la Ciudad de México están haciendo. ¿Vale la pena dar espacios a lo nuevo que se hace en el cuadrante? Ustedes conocen la respuesta.